Madre migrante. (Dorothea Lange, 1936)

Dorothea Lange dedicó gran parte de su obra a fotografiar al pueblo afectado por la crisis económica de la década del 30 en EEUU, la Gran Depresión. Desempleados, gente sin hogar, campesinos que abandonaban sus tierras en busca de trabajo y vivienda. Sus retratos revelaban claramente, los sentimientos genuinos de las personas, muchas veces de frustración y desesperanza debido a la crisis que se atravesaba. Ella se comprometió realmente con esta situación, y pensaba que mediante su trabajo, podría ayudar a generar un cambio.

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La fotógrafa explica sobre “Madre migrante”: “Vi a la desesperada y hambrienta madre y me acerqué a ella como si me sintiera atraída por un imán. No recuerdo cómo le expliqué mi presencia o la de mi cámara, pero recuerdo que no me hizo preguntas. Hice seis exposiciones, trabajando cada vez más cerca en la misma dirección. No le pregunté ni por su nombre ni por su historia. Ella me dijo su edad, tenía treinta y dos años. Me dijo que había estado viviendo de la verdura congelada de los campos de los alrededores y de los pájaros que mataban los niños. Acababa de vender los neumáticos del coche para comprar comida. Se sentó en aquel cobertizo de la tienda con sus hijos apiñados a su alrededor, y parecía saber que mi foto podría ayudarle, y ella me ayudó a mí. Había una cierta igualdad en ella.”

“Madre migrante” se convirtió en un icono de la Gran Depresión y de la fotografía mundial. Fue tomada en febrero de 1936 y en ella aparece una madre (Florence Owens Thompson) junto a sus hijos enterrando la cara en su hombro. La niña de la izquierda (Katherine MacIntosh), que en ese momento tenia 4 años, muchos años mas tarde decía: “Ella era la columna vertebral de nuestra familia. Nunca tuvimos mucho, pero ella siempre se aseguraba de que había algo. Ella no comía a veces, pero se aseguró que nosotros, los niños, comiéramos. Eso es una cosa que hizo. Ella era muy estricta, pero muy amorosa y cariñosa. Se preocupaba por todos nosotros.”

(Fuentes: http://oscarenfotos.com/2013/01/26/la-farm-security-administration-fsa/ – https://juan314.wordpress.com/2011/04/02/la-historia-tras-la-fotografia-madre-emigrante-the-story-behind-migrant-mother-by-dorothea-lange-1936/)

Casarsa, el salón de la casa Pasolini. (P. Branzi, 1995)

Casarsa, il salotto di casa Pasolini. Piergiorgio Branzi. 1995.

En 1995, el periodista y fotógrafo Piergiorgio Branzi tuvo la oportunidad de fotografiar el salón de la casa donde vivió el poeta y cineasta Pier Paolo Pasolini. Veinte años más tarde, en una entrevista, comentaba lo siguiente:

«…por desgracia no lo conocí, pero en 1995, fotografié su casa en Casarsa, que estaba a punto de convertirse en un centro cultural. Tomé una foto, la cual quiero mucho, de la sala de estar. Era una caja vacía, sin nadie que le diera vida, pero decía mucho de la familia que había vivido allí: como dijo Brassaï, «las paredes nos hablan». El sofá, por ejemplo, era viejo pero pretencioso, y expresa perfectamente la digna frugalidad de la clase media. La ventana sobre la calle principal sugiere lo mucho que la familia se preocupaba por tener una posición de prestigio en la ciudad. La pequeña lámpara y las cortinas (una victoria de la querida madre de Pasolini contra el rigor de su padre militar) inundan la habitación/caja con esa luz especial que parece dar vida a las cosas inanimadas. Una caja vacía y una cortina que se hinchó con sólo la respiración correcta, casi evocando una presencia ausente

 

(fuente: http://www.italianways.com/la-fotografia-dellessenziale-intervista-con-piergiorgio-branzi/)

Persona a persona. (Duane Michals, 1974)

Duane Michals (Pensilvania, 1932) es un fotógrafo que suele incorporar texto a sus instantáneas, dándole otra dimensión o sentido al significado de sus fotografías. Además trabaja con secuencias de imágenes, contando sueños o historias inventadas que a veces pueden tener un final inconcluso, invitando al espectador a que, a través de la imaginación, «participe» o «sea parte» de la obra.

 

Persona a persona. 1974

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1.

Tom no tenía idea de cuánto tiempo había estado sentado allí. No importaba. Ella nunca llamaría. Sin embargo, en el fondo, él seguía creyendo en su poder sobre ella.

 

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2.

El siempre había tenido poder sobre ella. Tom sabía cómo hacerla llorar.

 

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3.

Incluso ahora, cuando él pensaba en ella, era su cuerpo lo que echaba de menos. Quería tocarla.

 

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4.

Dejándole a él, su ausencia le dio un poder sobre él que nunca había tenido cuando estaban juntos. Tom estaba lleno de una ansiedad que no podía entender.

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5.

Empezó a creer que la veía en todas partes.

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6.

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7.

Su habitación estaba llena de una terrible melancolía sin ella. Cuando él volviese esperaba que de alguna manera ella estaría allí. Siempre estaba decepcionado.

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8.
Se preguntaba si ella dejaría que un desconocido la tocase de la manera que él lo había hecho. Se preguntaba si ella había dejado que extraños la tocaran cuando estaban juntos.

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9.
Una tarde, saliendo de una tienda, la vio sin ser visto. Tom estaba paralizado y no podía moverse ni hablar. Más tarde se dio cuenta de que se sentía aliviado de que ella no lo hubiera visto.

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10.
Soñó una noche que ella venía y le besaba, y con ese beso ella entraba en su cuerpo. Ella miraba a través de sus ojos y escuchaba por sus oídos. Por la mañana nada había cambiado.

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11.
Tom encontró un vestido de nochevieja de ella en el fondo de su armario. Le gustó colgarlo sobre su cabeza. Todavía olía a su cuerpo.

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12.
Pronto comenzó a llevar una rosa en la solapa, porque era la flor favorita de ella. Las cosas favoritas de ella se convirtieron en sus cosas favoritas.

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13.
Se odiaba por estar ahí. La odiaba por hacerle querer sentarse allí. Tom empezó a creer que podía desear su llamada, que su necesidad de ella podría hacer que ella lo llamase.

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14.
De repente, él lo supo, en ese momento ella le estaba marcando. Era cierto. Su poder había hecho que ella llamase. Ahora sonaría el teléfono.

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15.
“Hola, no Tom ya no está aquí. Sé que se arrepentirá de haber perdido tu llamada.”