Autorretrato. (Alfred Stieglitz, 1907)

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“Permítanme aquí llamar la atención sobre uno de los errores más universalmente populares que tiene que ver con la fotografía – sobre la clasificación supuestamente excelente del trabajo como profesional, y la utilización del término de amateurs (aficionados) para transmitir la idea de trabajos inmaduros y para excusar fotografías atrozmente pobres. Como una cuestión de hecho, casi todo el mejor trabajo que se está haciendo, y que siempre se ha hecho, ha sido por aquellos que siguen la fotografía por el amor a ella, y no sólo por razones meramente financieras. Como su nombre lo indica, un amateur es alguien que trabaja por amor, y visto desde esta perspectiva la inexactitud de la clasificación popular es evidente.”

Sobre los aficionados, Alfred Stieglitz, 1899.

El pequeño parisino. (Willy Ronis, 1952)

 

El fin de la Segunda Guerra Mundial hace que Willy Ronis retome la fotografía tras haber tenido que colgar la cámara y huir de París por su origen judío. En 1946 entra a formar parte de la agencia Rapho, junto a Robert Doisneau y Brassaï. El humanismo que impregna su estilo es indiscutible. Ronis retrata la vida cotidiana, como por ejemplo al “Pequeño Parisino”, un niño que corre llevando debajo del brazo una baguette más grande que él. “La aventura no solo se mide en kilómetros”, dirá sobre su fotografía. “Las fuertes emociones no se encuentran solo en el Partenón. La emoción, si eres digno de ella, será sentida detrás de la sonrisa de un niño que vuelve a casa con los libros del colegio, un tulipán en un jarrón tocado por un rayo del sol, o el rostro de una mujer enamorada”.

Sus retratos son eso: niños que corren por los barrios populares de la capital, que se esconden para jugar debajo de unas escaleras, el beso de una pareja de enamorados, y como escenario siempre París. “En los diferentes géneros en los que he trabajado, no me gustaba mucho el retrato posado. Me gustaba mucho más el movimiento, la gente en la calle, los hechos, las cosas que se mueven. Es el fotógrafo quien hace la fotografía, no el aparato”, sentenciaba.

(vía: https://juan314.wordpress.com/2013/01/21/el-pequeno-parisino-petit-parisien-by-willy-ronis-1952/)

La última foto de John Lennon. (Annie Leibovitz, 1980)

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El 8 de Diciembre de 1980, sería un día clave en la carrera de Annie Leibovitz así como en su vida personal. Annie fue al apartamento de John Lennon en Nueva York para una sesión para Rolling Stone, le prometió que una de las fotos sería la portada de la revista. A pesar de que los editores no querían que Yoko Ono apareciera, Annie deseó recrear la carátula del disco “Double Fantasy” del propio John. Esta foto de Lennon desnudo abrazando en el suelo a Yoko Ono sería la última fotografía publicada, ya que horas después, Lennon es asesinado por su “fan” Mark David Chapman, quien le disparó cuatro veces en la entrada de su apartamento en Nueva York.
Como no podía ser de otra forma, esta foto fue publicada en portada el 22 de enero de 1981, en una cubierta sin titular alguno podemos ver a Lennon desnudo acurrucado con su esposa. Esta imagen es todo un referente, un mito, tanto en el mundo de la fotografía y del diseño, como en el mundo de la música y el fenómeno fan.

A continuación, un extracto del libro Annie Leibovitz at Work, escrito por ella misma:

-Hice una Polaroid de los dos tumbados y John la miró y dijo “Has capturado nuestra relación a la perfección”. Había pasado los últimos cinco años siendo amo de casa, cuidando a su hijo Sean y el nuevo álbum era el retorno a su carrera musical. Me llevó aparte y me dijo que sabía que la revista quería una foto sólo de él en la portada pero que quería que también saliera Yoko. Me dijo que era muy importante.

La foto fue tomada una tarde en una habitación que daba a Central Park. Íbamos a quedar más tarde para ver las diapositivas pero esa misma noche, cuando John volvía de una grabación, un fan trastornado le disparó. Me lo dijo Jann. Habían llevado a John al Roosevelt Hospital, y fui a hacer algunas fotos a la gente que allí se había congregado. Sobre media noche, salió un médico. Me subí a la silla y lo fotografié anunciando la muerte de John. Luego volví a Dakota y estuve con la gente en duelo sujetando velas.-

 

(fuentes: https://juan314.wordpress.com/2011/04/16/la-ultima-foto-de-john-lennon-the-last-photo-of-john-lennon-by-annie-leibovitz-1980/ // http://sientateyobserva.com/2011/12/08/2804/)

El señor de los pájaros. (Graciela Iturbide, 1984)

“La fotografía no es la verdad, el fotógrafo interpreta la realidad y, sobre todo, construye una realidad propia, de acuerdo a sus conocimientos o emociones… Sin la cámara, ves el mundo de una manera, y con la cámara, de otra; por esta ventana, estás componiendo, incluso soñando con esta realidad, como si a través de la cámara se estuviera sintetizando lo que tú eres y has aprendido del lugar. Entonces haces tu propia imagen, estás interpretando.”

Graciela Iturbide

En el café Sorocabana. (Panta Astiazarán, 1977)

Ventanal

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“Hacía frio en la calle, estábamos en junio, un junio frío como eran los de antes, Pero nosotros, el lector y yo, el de la cámara, estábamos al abrigo en el interior del Sorocabana, iluminados por la espléndida luz que entraba por los grandes ventanales que daban a la Plaza Cagancha. Ya no habrá más cafés con una luz como esa, es algo que pertenece al pasado, afortunadamente registrado por mi cámara y la de otros como yo, que acudíamos atraídos a la luz como insectos.”

 

Seriedad

En el café Sorocabana de la Plaza Libertad

“Este caballero de aspecto tan formal (aunque la corbata era mucho más común esos días) podría haber sido un notario ocupado con alguna escritura. A ciertas horas y cuando el café aún no estaba tan lleno, era un lugar muy agradable y conveniente para trabajar o estudiar.”

 

Libro y café

En el café Sorocabana de la Plaza Libertad

“A este otro caballero me lo imagino como a un profesor de literatura, aprovechando el tiempo para estudiar o por placer, puro y simple. No se había quitado la gorra ni el abrigo, quizás tuviese frío o puede que no pensara quedarse mucho rato. Me pregunto qué habrá sido de ese hermano lector, por dónde andará ahora y cuántos y qué apasionantes libros habrá leído.”

 

(vía: http://www.pantafotos.com/)

Guerrillero heroico. (Alberto Korda, 1960)

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El 4 de marzo de 1960, estalla en el puerto de La Habana el vapor francés La Coubre, que traía a Cuba un cargamento de armas y municiones adquiridas por la naciente Revolución Cubana. Murieron al menos 75 personas. Al día siguiente, en la marcha fúnebre de las victimas del sabotaje a La Coubre por la calle 23, se encontraba el Che Guevara, que se había ocupado personalmente de la atención médica de algunas victimas de la explosión. Ese 5 de marzo de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro pronunciaría por primera vez la consigna de “Patria o Muerte”. En medio de la vibrante concentración, se hallaba el fotógrafo cubano Alberto Korda registrando el suceso. Realizó algunas fotos de Castro, y también de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, quienes asistieron al homenaje. Cuando Korda vió al Che mezclado entre la gente, alcanzó a tomarle dos fotografías con su Leica M2, una en orientación vertical, y otra horizontal… una de ellas llegaría a convertirse en la foto más famosa del Che.

“Al pie de la tribuna, toda de luto, el ojo pegado a mi vieja Leica, fotografiaba a Fidel y a todos los que le rodeaban. De repente, frente al objetivo de 90mm surgió el Che. Me sorprendió su mirada… Por reflejo, disparé dos veces: una horizontal y otra vertical. No tuve tiempo de hacer una tercera porque se había desplazado discretamente a la segunda fila. De regreso a mi estudio revelé la película he hice algunas copias para el medio Revolución. En vez de seleccionar la foto vertical, encuadré la foto horizontal del Che pues en la vertical sobresalía una cabeza sobre su hombro. Sin embargo, esa noche la redacción no seleccionó esa foto. La colgué  en una pared de mi estudio… todo ocurrió en medio minuto…”

 

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Hoja de contacto donde se ven, entre otras, la fotografía horizontal y la vertical tomadas por Korda.

 

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Versión original (sin reencuadrar) de la fotografía seleccionada por Korda, tomada del fotograma 40 de su hoja de contactos.

(Fuentes: http://havana-cultura.com/es/artes-visuales/alberto-kordahttp://oscarenfotos.com/2015/06/01/alberto-korda-y-su-guerrillero-heroico-ernesto-el-che-guevara/)

Madre migrante. (Dorothea Lange, 1936)

Dorothea Lange dedicó gran parte de su obra a fotografiar al pueblo afectado por la crisis económica de la década del 30 en EEUU, la Gran Depresión. Desempleados, gente sin hogar, campesinos que abandonaban sus tierras en busca de trabajo y vivienda. Sus retratos revelaban claramente, los sentimientos genuinos de las personas, muchas veces de frustración y desesperanza debido a la crisis que se atravesaba. Ella se comprometió realmente con esta situación, y pensaba que mediante su trabajo, podría ayudar a generar un cambio.

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La fotógrafa explica sobre “Madre migrante”: “Vi a la desesperada y hambrienta madre y me acerqué a ella como si me sintiera atraída por un imán. No recuerdo cómo le expliqué mi presencia o la de mi cámara, pero recuerdo que no me hizo preguntas. Hice seis exposiciones, trabajando cada vez más cerca en la misma dirección. No le pregunté ni por su nombre ni por su historia. Ella me dijo su edad, tenía treinta y dos años. Me dijo que había estado viviendo de la verdura congelada de los campos de los alrededores y de los pájaros que mataban los niños. Acababa de vender los neumáticos del coche para comprar comida. Se sentó en aquel cobertizo de la tienda con sus hijos apiñados a su alrededor, y parecía saber que mi foto podría ayudarle, y ella me ayudó a mí. Había una cierta igualdad en ella.”

“Madre migrante” se convirtió en un icono de la Gran Depresión y de la fotografía mundial. Fue tomada en febrero de 1936 y en ella aparece una madre (Florence Owens Thompson) junto a sus hijos enterrando la cara en su hombro. La niña de la izquierda (Katherine MacIntosh), que en ese momento tenia 4 años, muchos años mas tarde decía: “Ella era la columna vertebral de nuestra familia. Nunca tuvimos mucho, pero ella siempre se aseguraba de que había algo. Ella no comía a veces, pero se aseguró que nosotros, los niños, comiéramos. Eso es una cosa que hizo. Ella era muy estricta, pero muy amorosa y cariñosa. Se preocupaba por todos nosotros.”

(Fuentes: http://oscarenfotos.com/2013/01/26/la-farm-security-administration-fsa/ – https://juan314.wordpress.com/2011/04/02/la-historia-tras-la-fotografia-madre-emigrante-the-story-behind-migrant-mother-by-dorothea-lange-1936/)

Casarsa, el salón de la casa Pasolini. (P. Branzi, 1995)

Casarsa, il salotto di casa Pasolini. Piergiorgio Branzi. 1995.

En 1995, el periodista y fotógrafo Piergiorgio Branzi tuvo la oportunidad de fotografiar el salón de la casa donde vivió el poeta y cineasta Pier Paolo Pasolini. Veinte años más tarde, en una entrevista, comentaba lo siguiente:

“…por desgracia no lo conocí, pero en 1995, fotografié su casa en Casarsa, que estaba a punto de convertirse en un centro cultural. Tomé una foto, la cual quiero mucho, de la sala de estar. Era una caja vacía, sin nadie que le diera vida, pero decía mucho de la familia que había vivido allí: como dijo Brassaï,las paredes nos hablan”. El sofá, por ejemplo, era viejo pero pretencioso, y expresa perfectamente la digna frugalidad de la clase media. La ventana sobre la calle principal sugiere lo mucho que la familia se preocupaba por tener una posición de prestigio en la ciudad. La pequeña lámpara y las cortinas (una victoria de la querida madre de Pasolini contra el rigor de su padre militar) inundan la habitación/caja con esa luz especial que parece dar vida a las cosas inanimadas. Una caja vacía y una cortina que se hinchó con sólo la respiración correcta, casi evocando una presencia ausente.”

 

(fuente: http://www.italianways.com/la-fotografia-dellessenziale-intervista-con-piergiorgio-branzi/)