Alfredo Zitarrosa. (Jaime Niski, entre 1965 y 1967)

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“Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa…

Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco…

Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma…

Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables…

Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión…

Y no halló nada… No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie… ni a los muertos Fernández más recientes… A mí tampoco me encontró… Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida… Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles… Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo…

Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas… y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales… la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol… y se echará en el piso como un perro… y aguardará hasta la madrugada…

Hoy… dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre…”

 

Fragmento de la canción “Guitarra Negra” de Alfredo Zitarrosa

Escuchar “Guitarra Negra”

Ciudad de London. (Robert Frank, 1951)

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“El blanco y negro son los colores de la fotografía. Para mí simbolizan las alternativas de esperanza y desesperación a la que la humanidad está sometida para siempre. La mayoría de mis fotografías son de gente; vista de un modo muy simple, como a través de los ojos del hombre de la calle. Hay una cosa que la fotografía debe contener, la humanidad del momento. Esa clase de fotografía es realismo. Pero el realismo no es suficiente, tiene que haber visión, y los dos juntos pueden hacer una buena fotografía. Es difícil describir esta delgada línea donde el tema acaba y comienza la propia mente.”

Robert Frank

100 aniversario de la Torre Eiffel. (Elliot Erwitt, 1989)

FRANCE. Paris. 1989. Eiffel tower 100th anniversary.

 

– ¿Cuál es la mejor fotografia que no hizo?:
– Una foto de Mao Tse Tung besando a la reina Isabel II.

– ¿Con qué fotógrafo le gusta más trabajar? ¿Cual tiene un punto de talento?:
– La mayoría de los fotógrafos trabajan mejor solos, yo incluido. ¿Qué es un “punto de talento”?

– ¿Qué le mantiene despierto por la noche?:
– Mi perro Sammy. Ha llegado a roncar en su vejez.

– Si no hubiese sido fotógrafo, qué le hubiese gustado ser?:
– Una bailarina profesional

– ¿Tiene una filosofía de vida?:
– Sí. Disparar primero y preguntar después.

– ¿Cómo germina las ideas para su trabajo?:
– Mi “trabajo” es sobre ver, no sobre ideas.

– Usted en tres palabras:
– Pregunte a mi esposa.

– ¿Qué consejo le daría a usted mismo a los 16 años de edad?:
– Asegúrese de quitar la tapa del objetivo antes de fotografiar.

Extracto de una entrevista a Elliot Erwitt.

Autorretrato. (Alfred Stieglitz, 1907)

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“Permítanme aquí llamar la atención sobre uno de los errores más universalmente populares que tiene que ver con la fotografía – sobre la clasificación supuestamente excelente del trabajo como profesional, y la utilización del término de amateurs (aficionados) para transmitir la idea de trabajos inmaduros y para excusar fotografías atrozmente pobres. Como una cuestión de hecho, casi todo el mejor trabajo que se está haciendo, y que siempre se ha hecho, ha sido por aquellos que siguen la fotografía por el amor a ella, y no sólo por razones meramente financieras. Como su nombre lo indica, un amateur es alguien que trabaja por amor, y visto desde esta perspectiva la inexactitud de la clasificación popular es evidente.”

Sobre los aficionados, Alfred Stieglitz, 1899.

La habitación de mi tía abuela.

 

 

Ésta es la habitación de mi tía abuela Nelly, que hoy, tendría 90 años. Dormí unas noches en su cama, miré por su ventana. Contemplé los retratos de niños en las paredes, entre los cuales están mi papá y mi tía. Abrí sus cajones, revisé sus cosas. En el cajón de la mesa de luz, encontré una postal con fecha del 25 de diciembre de 1976 en la cual le deseaba a su madre -mi bis abuela- una feliz navidad y próspero año nuevo. También le decía que la quería mucho y que esperaba visitarla pronto. Me vi reflejado en su espejo, sentí su presencia. En la tarde que volvía a casa, minutos antes de partir, tomé ésta fotografía.