El pequeño parisino. (Willy Ronis, 1952)

 

El fin de la Segunda Guerra Mundial hace que Willy Ronis retome la fotografía tras haber tenido que colgar la cámara y huir de París por su origen judío. En 1946 entra a formar parte de la agencia Rapho, junto a Robert Doisneau y Brassaï. El humanismo que impregna su estilo es indiscutible. Ronis retrata la vida cotidiana, como por ejemplo al “Pequeño Parisino”, un niño que corre llevando debajo del brazo una baguette más grande que él. “La aventura no solo se mide en kilómetros”, dirá sobre su fotografía. “Las fuertes emociones no se encuentran solo en el Partenón. La emoción, si eres digno de ella, será sentida detrás de la sonrisa de un niño que vuelve a casa con los libros del colegio, un tulipán en un jarrón tocado por un rayo del sol, o el rostro de una mujer enamorada”.

Sus retratos son eso: niños que corren por los barrios populares de la capital, que se esconden para jugar debajo de unas escaleras, el beso de una pareja de enamorados, y como escenario siempre París. “En los diferentes géneros en los que he trabajado, no me gustaba mucho el retrato posado. Me gustaba mucho más el movimiento, la gente en la calle, los hechos, las cosas que se mueven. Es el fotógrafo quien hace la fotografía, no el aparato”, sentenciaba.

(vía: https://juan314.wordpress.com/2013/01/21/el-pequeno-parisino-petit-parisien-by-willy-ronis-1952/)

La última foto de John Lennon. (Annie Leibovitz, 1980)

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El 8 de Diciembre de 1980, sería un día clave en la carrera de Annie Leibovitz así como en su vida personal. Annie fue al apartamento de John Lennon en Nueva York para una sesión para Rolling Stone, le prometió que una de las fotos sería la portada de la revista. A pesar de que los editores no querían que Yoko Ono apareciera, Annie deseó recrear la carátula del disco “Double Fantasy” del propio John. Esta foto de Lennon desnudo abrazando en el suelo a Yoko Ono sería la última fotografía publicada, ya que horas después, Lennon es asesinado por su “fan” Mark David Chapman, quien le disparó cuatro veces en la entrada de su apartamento en Nueva York.
Como no podía ser de otra forma, esta foto fue publicada en portada el 22 de enero de 1981, en una cubierta sin titular alguno podemos ver a Lennon desnudo acurrucado con su esposa. Esta imagen es todo un referente, un mito, tanto en el mundo de la fotografía y del diseño, como en el mundo de la música y el fenómeno fan.

A continuación, un extracto del libro Annie Leibovitz at Work, escrito por ella misma:

-Hice una Polaroid de los dos tumbados y John la miró y dijo “Has capturado nuestra relación a la perfección”. Había pasado los últimos cinco años siendo amo de casa, cuidando a su hijo Sean y el nuevo álbum era el retorno a su carrera musical. Me llevó aparte y me dijo que sabía que la revista quería una foto sólo de él en la portada pero que quería que también saliera Yoko. Me dijo que era muy importante.

La foto fue tomada una tarde en una habitación que daba a Central Park. Íbamos a quedar más tarde para ver las diapositivas pero esa misma noche, cuando John volvía de una grabación, un fan trastornado le disparó. Me lo dijo Jann. Habían llevado a John al Roosevelt Hospital, y fui a hacer algunas fotos a la gente que allí se había congregado. Sobre media noche, salió un médico. Me subí a la silla y lo fotografié anunciando la muerte de John. Luego volví a Dakota y estuve con la gente en duelo sujetando velas.-

 

(fuentes: https://juan314.wordpress.com/2011/04/16/la-ultima-foto-de-john-lennon-the-last-photo-of-john-lennon-by-annie-leibovitz-1980/ // http://sientateyobserva.com/2011/12/08/2804/)

El señor de los pájaros. (Graciela Iturbide, 1984)

“La fotografía no es la verdad, el fotógrafo interpreta la realidad y, sobre todo, construye una realidad propia, de acuerdo a sus conocimientos o emociones… Sin la cámara, ves el mundo de una manera, y con la cámara, de otra; por esta ventana, estás componiendo, incluso soñando con esta realidad, como si a través de la cámara se estuviera sintetizando lo que tú eres y has aprendido del lugar. Entonces haces tu propia imagen, estás interpretando.”

Graciela Iturbide

Uno de esos momentos.

Uno de esos momentos

El fin de semana fue soleado, y con un poco de viento. Habíamos ido a pintar la casa de mi abuela Norma en Jaureguiberry, que queda a 80 km hacia el este de Montevideo. En ese momento nos estábamos tomando un recreo en la playa, con la satisfacción del trabajo (casi) terminado. El Tony tocaba una canción que entre los tres cantábamos con sentimiento. Yo me había llevado la cámara y sentí que era un momento ideal para una fotografía, uno de esos momentos que vale la pena recordar para siempre. La fotografía, por su naturaleza, era apropiada para este propósito.

En el café Sorocabana. (Panta Astiazarán, 1977)

Ventanal

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“Hacía frio en la calle, estábamos en junio, un junio frío como eran los de antes, Pero nosotros, el lector y yo, el de la cámara, estábamos al abrigo en el interior del Sorocabana, iluminados por la espléndida luz que entraba por los grandes ventanales que daban a la Plaza Cagancha. Ya no habrá más cafés con una luz como esa, es algo que pertenece al pasado, afortunadamente registrado por mi cámara y la de otros como yo, que acudíamos atraídos a la luz como insectos.”

 

Seriedad

En el café Sorocabana de la Plaza Libertad

“Este caballero de aspecto tan formal (aunque la corbata era mucho más común esos días) podría haber sido un notario ocupado con alguna escritura. A ciertas horas y cuando el café aún no estaba tan lleno, era un lugar muy agradable y conveniente para trabajar o estudiar.”

 

Libro y café

En el café Sorocabana de la Plaza Libertad

“A este otro caballero me lo imagino como a un profesor de literatura, aprovechando el tiempo para estudiar o por placer, puro y simple. No se había quitado la gorra ni el abrigo, quizás tuviese frío o puede que no pensara quedarse mucho rato. Me pregunto qué habrá sido de ese hermano lector, por dónde andará ahora y cuántos y qué apasionantes libros habrá leído.”

 

(vía: http://www.pantafotos.com/)